Jardín Botánico Regional

Conoce la riqueza natural de Yucatán

Las colecciones

Asparagales

Área: 1200 m2

Esta colección se compone de plantas que comparten una serie de características como el crecimiento de las hojas en forma de roseta.

Entre ellas podemos encontrar al henequén, del que se exhiben tres variedades: kitam kí (rojo), yaax kí (verde) y sac ki (blanco), así como otras plantas tan importantes como el maguey pulquero, el agave azul (de donde se obtiene el tequila) y la despeinada (endémica de la Península y sujeta a protección especial).

Palmeras

Área: 2100 m2

Esta colección reúne las 20 especies de palmeras que crecen de forma silvestre en la península de Yucatán, algunas de las cuales enfrentan amenazas debido a la pérdida de su hábitat y a la sobreexplotación. Entre ellas destaca la Nakax o náaj k’aax (Coccotrinax readii), valorada por su uso ornamental, en la elaboración de techos y escobas, así como por sus propiedades medicinales. También sobresalen especies emblemáticas como la Palma chit (Thrinax radiata ) y la Palma real mexicana (Roystonea dunlapiana ).

La segunda sección de la colección está dedicada a palmeras exóticas que han sido introducidas recientemente en la jardinería de Mérida. Ejemplos notables incluyen la Palmera kerpis (Adonidia merrillii ) y la Palmera dum (Hyphaene thebaica ), esta última venerada en el Antiguo Egipto por su carácter sagrado. Asimismo, se incorporan especies de gran relevancia como la Palma de coco (Cocos nucifera ), ampliamente reconocida por su valor económico y cultural.

Bromelias

Área: 200 m2

El universo de las bromelias está representado por cerca de 520 especies, que incluyen tanto variedades terrestres —como la piña— como epífitas capaces de crecer sobre árboles, cactus e incluso en cables eléctricos, como el famoso heno. Esta extraordinaria diversidad se encuentra dispersa en distintas áreas del Jardín Botánico, aunque su distribución responde a criterios específicos.

Las bromelias epífitas se concentran principalmente en la Casa Tropical, mientras que las especies terrestres se ubican en dos espacios diferentes, que tienen un enfoque científico y albergan la más destacada muestra de especies de la subfamilia Hechtioideae, de la cual más del 95% son endémicas de México, lo que resalta su relevancia ecológica y el compromiso con su conservación.

Comelinas

Área: 70 m2

Estas plantas se caracterizan por su resiliencia, siendo capaces de desarrollarse incluso en ambientes perturbados como suelos urbanos. Su presencia en el entorno natural es de gran valor ecológico, ya que actúan como fuente de alimento y refugio para polinizadores como abejas, mariposas y aves.

La distribución geográfica de las Commelinales abarca regiones cálidas y templadas, con especial representación en México, Centroamérica y los trópicos de Asia y África. Esta amplitud refleja su adaptabilidad y la importancia de su conservación como parte integral de los ecosistemas donde habitan.

Selva Húmeda

Área: 2000 m2

La vegetación representada en esta sección del Jardín Botánico es característica del sur de la península de Yucatán, especialmente de los estados de Campeche y Quintana Roo. Entre las especies más emblemáticas se encuentran la caoba (Swietenia macrophylla ), el cedro (Cedrela odorata ), el copal (Protium copal ) y el corozo (Attalea cohune ), todas ellas representativas de los ecosistemas de selva alta y mediana.

Esta colección tuvo su origen en las expediciones botánicas realizadas en la década de 1990 por el Dr. Roger Orellana, fundador del Jardín Botánico del CICY, en el Ejido Noh Bec, Quintana Roo. Gracias a estas colectas, se logró reunir un conjunto de 74 especies arbóreas nativas, que hoy forman parte esencial del acervo vivo del jardín.

Al igual que en otras áreas del Jardín Botánico, la vegetación de selva desempeña un papel crucial en la atracción de fauna silvestre, al ofrecer hábitat y alimento para una gran diversidad de aves, mamíferos e insectos, contribuyendo así al equilibrio ecológico y a la conservación de la biodiversidad regional.

Selva Baja Caducifolia

Área: 6000 m2

La selva baja caducifolia se distribuye en el norte de la península de Yucatán, un área que fue altamente afectada por el cultivo del henequén y después por el cambio de uso de suelo para cultivos o incluso desarrollos inmobiliarios.

La selva baja caducifolia es un ecosistema dinámico que transforma radicalmente su apariencia a lo largo del año. Durante la temporada de lluvias, se viste de un follaje denso y verde claro, proyectando una imagen de frescura y vitalidad. En contraste, durante la época seca, pierde más del 95% de sus hojas, adoptando un aspecto austero que evoca la quietud de un bosque petrificado.

Sin embargo, en el momento más intenso de la sequía, ocurre un fenómeno sorprendente: la selva se llena de color gracias a la floración simultánea de numerosos árboles. Este estallido floral no solo embellece el paisaje, sino que revela la resiliencia y sofisticación ecológica de este tipo de vegetación, capaz de convertir la escasez en una expresión vibrante de vida.

Esta colección ocupa la extensión más amplia del Jardín Botánico y es el resultado de la regeneración de la vegetación natural que existía en la zona.

Matorral de Duna Costera

Área: 1000 m2

Esta colección representa la vegetación característica de la franja costera de Yucatán, una zona que actualmente enfrenta fuertes presiones derivadas del crecimiento urbano y la transformación del paisaje natural. En ella se resguardan cerca de 200 ejemplares pertenecientes a 20 familias botánicas, lo que permite mostrar la riqueza y diversidad de estos ecosistemas.

Además de cumplir con los objetivos de conservación e investigación, esta colección constituye un valioso espacio educativo. A través de ella, se promueve el conocimiento sobre la importancia ecológica de la vegetación costera y los múltiples servicios ambientales que brinda, como la protección contra la erosión, el refugio de fauna silvestre y la regulación del microclima local.

Plantas Endémicas

Área: 200 m2

Una especie endémica es aquella que evolucionó en un lugar y sólo es posible encontrarla de forma natural en dicho lugar, el cual puede circunscribirse a una región o un país.

Son especies muy vulnerables ya que sus necesidades -sobre todo de hábitat y alimentación-, suelen ser sumamente específicas, por lo que usualmente están bajo algún régimen de protección especial.

En el área específica de esta colección podrás encontrar 25 especies, de las 203 reportadas para nuestra región. Además, existen otras 50 especies endémicas distribuidas en las restantes 19 colecciones de plantas del jardín botánico, que también podrás conocer.

Plantas Endémicas

Área: 200 m2

Los petenes se distinguen por conformar verdaderas islas de vegetación arbórea rodeadas por zonas inundables, lo que les confiere una estructura única dentro del paisaje costero. Se trata de asociaciones vegetales altamente frágiles, susceptibles a la degradación si se ven expuestas al libre tránsito de personas o al uso de embarcaciones y equipos acuáticos sin regulación.

En México, estos ecosistemas se encuentran exclusivamente en la franja costera de Yucatán y Campeche, aunque también tienen presencia en }regiones similares de Florida (Estados Unidos), Cuba y Brasil. Su distribución limitada y su sensibilidad ambiental subrayan la importancia de su conservación.

La colección de petenes en el Jardín Botánico está conformada por aproximadamente 50 especies nativas, tanto acuáticas como terrestres, que permiten ilustrar la complejidad ecológica y la riqueza biológica de estos sistemas insulares.

Plantas Acuáticas

Área: 500 m2

Esta colección está conformada por 21 especies acuáticas y subacuáticas —conocidas como hidrófitas— que prosperan en profundidades que oscilan entre los 20 centímetros y 1.5 metros. Estas plantas desempeñan funciones esenciales dentro del ecosistema del estanque, como la estabilización de sedimentos y la mejora de la calidad del agua, al influir positivamente en parámetros como el color, el olor, la temperatura y el pH.

Algunas especies, como Salvinia minima (un helecho pequeño y flotante), actúan como bioindicadores, proporcionando información valiosa sobre las condiciones ecológicas del medio acuático. Gracias a esta vegetación especializada, el ecosistema artificial del Jardín Botánico se convierte en un refugio dinámico para una amplia variedad de fauna: peces, insectos, reptiles (como tortugas), anfibios (como ranas), aves y mamíferos, entre ellos ardillas, zorros y murciélagos.

Esta colección no solo enriquece el paisaje, sino que también promueve la conservación, el conocimiento científico y la sensibilización sobre la importancia de los ambientes acuáticos en la región.

Plantas Acuáticas

Las plantas epífitas tienen la capacidad de crecer sobre los troncos y ramas de los árboles sin necesidad de enraizar en el suelo. Esta estrategia les permite acceder a mejores condiciones de luz y humedad, estableciendo una relación de comensalismo: se benefician del soporte sin causar un impacto significativo en el árbol anfitrión.

Entre las epífitas más reconocidas se encuentran las orquídeas, valoradas por su diversidad y belleza. En el Jardín Botánico, la colección ubicada en la Casa Tropical ofrece una muestra representativa de estas especies, destacando por sus formas delicadas y colores intensos.

Por otro lado, las plantas trepadoras desarrollan sus raíces en tierra firme y ascienden por los árboles mediante tallos flexibles o estructuras especializadas. Al crecer, se adhieren a sus soportes en busca de luz, formando composiciones vegetales que aportan textura y verticalidad al entorno sin establecer una relación parasitaria.

Casa del Desierto

Área: 400 m2

Existen plantas que han desarrollado características que les permiten vivir y crecer en sitios difíciles por sus condiciones de calor y muy poca humedad. A estas plantas se les conoce como suculentas, y entre ellas podemos encontrar diferentes familias botánicas, como la de los agaves (magueyes y henequenes), la de los cactos (biznagas y nopales), las de los aloes (sábila) y la de las euforbiáceas (flor de nochebuena, chaya), las cuales viven en climas muy secos en el Norte de México, Sur de África, Sudamérica y la Isla de Madagascar.

Cuentan con hojas cubiertas de pelos o de cera, lo que les aísla de los rayos de sol y les ayuda a condensar la humedad del aire, o manifiestan la transformación de las hojas en espinas. Sus tallos o troncos verdes pueden realizar fotosíntesis con poca pérdida de agua y poseen raíces superficiales para captar el agua de alguna lluvia o profundas para alcanzar fuentes de agua subterráneas.

También pueden contar con tallos, hojas y raíces gruesas donde se almacena agua.

Casa Tropical

Área: 400 m2

Esta colección fue concebida como un espacio de condiciones semicontroladas, para el desarrollo de plantas vivas de las zonas tropicales húmedas del mundo, y actualmente cuenta con alrededor de 150 especies.

El arreglo de las plantas en esta colección está diseñado con el propósito de que el visitante descubra los diferentes colores, formas y texturas en las plantas, cuyo origen han sido las selvas tropicales del planeta.

Muy interesante es el camellón de plantas útiles, en donde los visitantes podrán conocer algunas de las plantas cultivadas en los trópicos, que han sido clave en el desarrollo de la humanidad, tales como: la caña, el café, la pimienta o el papiro.

Aromáticas

Área: 200 m2

Esta colección reúne especies que poseen una cualidad fascinante: la capacidad de producir compuestos volátiles que, al liberarse, llenan el ambiente con aromas únicos y característicos. Son un claro ejemplo de los llamados recursos forestales no maderables, pues su valor no reside en la madera, sino en las fragancias y propiedades que ofrecen.

La mayoría de estas plantas provienen de la recolección silvestre, lo que las convierte en un testimonio vivo de la estrecha relación entre las comunidades y su entorno natural. En 2008, tras concluir un proyecto dedicado al estudio de sus propiedades, se estableció esta colección con 17 especies, que hoy invitan al visitante a explorar un universo de olores, memorias y tradiciones ligadas a la flora de Yucatán.

Ornamentales

Área: 1400 m2

La colección de plantas ornamentales fue creada con un propósito claro: motivar a los visitantes a descubrir y utilizar las especies nativas en sus propios jardines. En ella se reúnen alrededor de 130 especies, entre las que destacan joyas locales como la caoba (Swietenia macrophylla ), el chit (Thrinax radiata ) y la palmita (Zamia furfuracea ), acompañadas de algunas especies exóticas que también aportan encanto, como el teléfono (Epipremnum aureum ) y la garra de león (Philodendron sp.).

En 2015, este espacio se enriqueció con la creación de una segunda área: “El Jardín de las Flores Nativas”, un lugar vibrante donde la naturaleza despliega su colorido. Aquí florece la amapola (Pseudobombax ellipticum ) con sus intensos pétalos rojos, el chuum (Cochlospermum vitifolium ) con sus grandes flores amarillas, el majestuoso guayacán (Guayacum sanctum ) —hoy en peligro de extinción— y el algodón (Gossypium hirsutum ), cuyas flores cambian mágicamente del amarillo al rojo conforme envejecen, Esta colección, es un recordatorio de que la belleza de lo nativo puede transformar cualquier espacio en un jardín lleno de vida.

Plantas Medicinales

Área: 800 m2

La península de Yucatán resguarda una riqueza invaluable: cerca de 680 especies medicinales, agrupadas en 119 familias botánicas. Su uso está profundamente ligado a la tradición y sabiduría del pueblo maya, un conocimiento ancestral que, poco a poco, corre el riesgo de desaparecer. Conservarlo y estudiarlo es preservar parte esencial de nuestra identidad cultural.

En 1992 nació esta colección dentro del Jardín Botánico Regional “Roger Orellana”, con 113 especies organizadas en diez categorías que reflejan los principales padecimientos humanos. Tres décadas después, en 2021, se renovó para integrar también un espacio dedicado a las plantas utilizadas en el tratamiento de enfermedades de tipo cultural, aquellas que forman parte de la cosmovisión y prácticas tradicionales de la región.

Solar Tradicional

Área: 600 m2

Iniciada en 2015, esta colección tiene como propósito mostrar los elementos vegetales que forman parte de la vida diaria en la península de Yucatán: desde la construcción de la casa tradicional hasta la cocina y el traspatio, donde se cultivan plantas principalmente comestibles.

Al recorrerla, es posible reconocer especies emblemáticas de los solares yucatecos, como el plátano (Musa spp.), la naranja agria (Citrus aurantium ) y la jícara (Crescentia cujete ), una planta de gran valor cultural utilizada para elaborar utensilios como jícaras y cucharas, para servir alimentos y bebidas, e incluso para conservar calientes las tortillas en el tradicional lek’.

La colección también permite descubrir el achiote, cuya semilla es indispensable en la cocina yucateca y que, junto con el plátano y la naranja agria, constituye la base de muchos de los sabores más representativos de la gastronomía local.

Este espacio es una invitación a adentrarse en la riqueza cultural y natural de Yucatán, donde cada planta cuenta una historia y revela la estrecha relación entre la naturaleza y la vida cotidiana de la región.

Frutales

Área: 1000 m2

La península de Yucatán es considerada un centro de gran relevancia para la diversidad de frutales en Mesoamérica. En esta región se han domesticado especies de importancia económica y cultural como el mamey (Pouteria sapota ) y el chicozapote (Manilkara sapota ), que además de su valor gastronómico han tenido aplicaciones históricas: el chicozapote, por ejemplo, fue la fuente original del chicle natural.

En esta colección se reúnen 40 especies de frutales, de las cuales el 60% son nativas y el 40% “adoptadas”: plantas que, aunque no crecen de manera silvestre en Yucatán, han sido cultivadas por generaciones en nuestros huertos y traspatios.

Hoy, muchos de los frutales nativos permanecen poco conocidos, pues su consumo y comercialización se limita a pequeños productores que los cultivan con esmero o los recolectan directamente de la naturaleza. Entre ellos destacan el chooch (Pouteria glomerata ), el kanisté (Pouteria campechiana ) y la piñuela (Bromelia karatas ), frutos que guardan historias, sabores y tradiciones que merecen ser descubiertos.

Jardín de la Contemplación

Área: 400 m2

En la costa yucateca, el paisaje natural ha sido severamente alterado, sobre todo durante los últimos 30 años. Las casas de veraneo y los desarrollos turísticos han cambiado la vegetación natural por construcciones sin más plantas que, tal vez, una palmera de coco.

El jardín de la contemplación, que en su formación se llamó “jardín oriental”, se conceptualizó como un espacio que tuviera los elementos de los jardines de Oriente (incluido el yin y yang, símbolo chino de armonía), pero que se conformara con plantas de especies que son características del matorral de la duna costera. Este tipo de vegetación está desapareciendo rápidamente de las costas del estado de Yucatán, por lo que esta colección se diseñó con la finalidad de mostrar a los visitantes que se puede tener un espacio ornamental en sus casas de la playa utilizando la valiosa y bella vegetación de la zona.

Jardín del Descubrimiento

Área: 1000 m2

Este espacio está pensado para los más pequeños, ya que se pueden conocer en un mismo lugar algunas de las colecciones presentes en el Jardín Botánico. En él podrán encontrarse con un estanquito y algunas plantas acuáticas; podrán observar plantas con hojas que no son verdes y tocar otras que tienen diferentes texturas, así como conocer a las llamadas ‘plantas suculentas’.

También se puede visitar una sección de plantas que se emplean para la extracción de fibras (como el algodón, el ixtle, y el henequén), además de poder conocer la ceiba, árbol sagrado para los mayas.

Además, está el sendero de la evolución que muestra desde las plantas sin flores que aparecieron hace más de 400 millones años hasta las más jóvenes en la historia evolutiva, que corresponden a las plantas con flores que aparecieron en la tierra hace unos 50 millones de años.

Abejas del Mayab

En un espacio de 50 m², el Jardín Botánico Regional “Roger Orellana” resguarda una colección única: las Abejas del Mayab. A diferencia de todas las demás colecciones, esta no está dedicada a las plantas, sino a los pequeños y extraordinarios seres que las hacen florecer.

Iniciada en 2008 a través de un meliponario, está conformada por cuatro especies de abejas sin aguijón pertenecientes a la Tribu Meliponini, las mismas que los antiguos mayas conocían, cuidaban y aprovechaban. Estas abejas, incansables trabajadoras, desempeñan un papel esencial en la polinización y conservación vegetal, siendo guardianas silenciosas de la biodiversidad.

Más que una exhibición, esta colección etnobiológica fue concebida como un espacio pedagógico: aquí se capacita a personas en el manejo de abejas nativas, se promueve la educación ambiental y se despiertan vocaciones científicas. Cada visita es una oportunidad para comprender la importancia de estos polinizadores y para sumarse a su conservación.

Así, las Abejas del Mayab nos recuerdan que la riqueza del Jardín no solo se mide en hojas y flores, sino también en las alas que las mantienen vivas.

Coordinación de Vinculación y Financiación
Jardín Botánico Regional “Roger Orellana”